Barriochino: del Extravío al Extrañamiento
Extraviar: Dicho de la vista o de la mirada: No fijarla en objeto determinado. No detenerse en la red de lo habitual, de lo ya acontecido o lo ya sentido. No se refiere aquí a la extrañeza que puede producir un cambio en lo acostumbrado, sino de la extrañeza que produce el acostumbramiento al cambio, o de la extrañeza de un cambio completo de territorio. En un nuevo territorio hay señales, marcas y direcciones, pero no hay orientación.
Sentido de la orientación: Aptitud para situarse correctamente respecto de un determinado punto de referencia. En un territorio extraño no hay referencias buenas o malas, no hay signos que codifiquen las señales. Todo es conocido -el mismo sol y el mismo cielo, las mismas esperanzas y los mismos miedos-, pero nada es habitual si no hay ya referencia posible. Y si el sentido no se amarra en lo habitual, permanece indefectiblemente extraño.
Hábito: Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas. Es equivocado pensar que el mundo es previsible y habitual, salvo por esos pequeños rincones oscuros que nos inquietan y que son el objeto de estas definiciones. No, el mundo fue, es, y será por siempre indiferente y extraño a nuestros ojos. En realidad es el hábito el que es una pequeña isla en medio del extrañamiento más desconcertante.
Extrañamiento: Sentir la novedad de algo.
